Lago Titicaca pierde 53 centímetros de nivel y aumenta el riesgo de sequía en Puno
El lago Titicaca, conocido como el Lago Sagrado de los Incas, enfrenta un preocupante descenso de su nivel de agua. Entre el 1 de mayo y el 6 de octubre de 2026, perdió 53 centímetros, según información del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). Si no se registra una recuperación de las precipitaciones, la disminución podría alcanzar los 70 centímetros a fines de noviembre.
La principal causa es la combinación de un déficit de lluvias y temperaturas superiores a lo habitual, condiciones que favorecen una mayor evaporación en el altiplano puneño y agravan la pérdida de agua del lago.
Sixto Flores Sancho, director del Senamhi en Puno, explicó que el descenso sostenido registrado desde mayo responde principalmente a la escasez de precipitaciones y al incremento de las temperaturas, factores que intensifican la evaporación.
El escenario podría prolongarse hasta marzo de 2027. Las proyecciones meteorológicas señalan, además, que las precipitaciones entre enero y marzo de ese año podrían ubicarse alrededor de 40 % por debajo del promedio histórico, aumentando el riesgo de sequía en la región.
Reducciones históricas del nivel del agua
El lago Titicaca ha atravesado importantes periodos de descenso de su nivel a lo largo de la historia. Entre 1939 y 1949 se registró una de las crisis más prolongadas, con niveles que, entre 1943 y 1946, descendieron por debajo de la cota crítica de 3.807 m s. n. m., debido a una sequía meteorológica severa y persistente en el altiplano.
En 1996, el nivel alcanzó un mínimo histórico referencial moderno de 3.807,30 m s. n. m., asociado a un marcado déficit de precipitaciones y anomalías atmosféricas.
Posteriormente, entre 2022 y 2023, el lago volvió a registrar niveles excepcionalmente bajos: el agua descendió hasta aproximadamente 3.808,05 m s. n. m., en un contexto de intensas olas de calor y una rápida pérdida de nivel durante pocos meses.
Impacto en la población y el turismo
Los efectos ya comienzan a sentirse en las actividades productivas. La Cámara de Comercio de Puno reportó una reducción de hasta 90 % en las cosechas y de 80 % en la producción de tubérculos debido a la escasez de agua.
En las islas de los Uros, Amantaní y Taquile, así como en las comunidades asentadas en las riberas del lago, la disminución del nivel del agua amenaza actividades agrícolas, ganaderas y artesanales de las que dependen miles de familias.
La navegación también empieza a enfrentar dificultades. En la bahía interior de Puno, los lancheros han observado la aparición de una franja de tierra firme de aproximadamente cinco metros, situación que podría complicar el desplazamiento hacia los principales destinos turísticos.
Los transportistas lacustres han solicitado medidas preventivas para garantizar la navegación y reducir los posibles impactos sobre el turismo.
Menos lluvias y más frío
A este escenario se suma el descenso de las temperaturas nocturnas. El Senamhi pronosticó la ocurrencia de heladas entre el 5 y el 7 de octubre, con mayor intensidad durante el martes 6.
Ese mismo día, la Dirección Zonal 13 del Senamhi en Puno convocó una reunión virtual para analizar las perspectivas climáticas 2026-2027, con la participación de autoridades, productores y representantes de la sociedad civil.







