España: Flota atunera exige la vacunación prioritaria de sus tripulantes como trabajos imprescindibles
La flota atunera española afronta un 2021 que seguirá marcado por las dificultades en el desarrollo de las operaciones de socorro de su tripulación por la necesidad de garantizar su salud y seguridad y por las restricciones de movilidad que impone el Covid-19. En este sentido, la flota mantendrá su enfoque de priorizar estos aspectos contemplados en el aspecto social de su certificado de Pesca Responsable del Atún (APR) y con el que apoya la sostenibilidad global de su actividad.
La flota española, agrupada en la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC) , prevé que, durante el primer semestre de este año, deberá relevar a un total de aproximadamente 1.200 tripulantes, de los que unos 650 son extranjeros y 550 españoles. Estos relevos se realizarán de manera prioritaria en los puertos base de Abidjan (Costa de Marfil), Victoria (Seychelles) y Manta (Ecuador) y de acuerdo con el estricto protocolo diseñado por la flota, en colaboración con las autoridades sanitarias de los países. en el que opera. así como los de origen y destino de los pescadores.
Por otro lado, y por la naturaleza esencial de su actividad, la flota también está solicitando al Gobierno y a las Comunidades Autónomas que reconozcan a los tripulantes como colectivo con acceso prioritario a las vacunas frente al Covid-19, una vez finalizado el proceso de vacunación. terminado. de grupos de alto riesgo. La flota basa esta demanda en la resolución adoptada el 1 de diciembre por la Asamblea General de la ONU para instar a sus estados miembros a reconocer a los trabajadores esenciales para la gente de mar y otro personal marítimo, una decisión que ya habían adoptado a fines de 2020. 45 países, según la Organización Marítima Internacional (OMI).
Sostenibilidad biológica
Asimismo, la flota advierte del impacto negativo de la pandemia en el equilibrio de los recursos pesqueros debido a las distorsiones que ya están provocando la celebración “digital” de las principales reuniones de las Organizaciones Regionales de Pesca (ORP), encargadas de definir las normas de ordenación pesquera; así como la relajación de las medidas de control, incluida la suspensión de los programas de observadores.
De hecho, a la flota le preocupa que esta situación haya impuesto acuerdos mínimos coherentes con la ampliación al 2021 de las resoluciones del año pasado. Dificultades para mantener reuniones presenciales en negociaciones complejas con muchos países involucrados: hasta 52, en el caso de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) – tendrá repercusiones en las medidas de gestión que se adoptarán y en la transparencia de los procesos de toma de decisiones que se garantizará.
Finalmente, OPAGAC reconoce que las limitaciones para viajar alrededor del mundo dificultan mucho las operaciones de relevos, no solo para los navegantes, sino también para los observadores, lo que puede suponer un riesgo de flexibilización de las medidas de control por la suspensión temporal de la obligación de embarcar observadores. adoptado por algunas ORP. La organización señala el impacto de esta situación en la recogida de datos necesarios para evaluaciones y asesoramiento científico, así como para controlar el cumplimiento de las medidas de gestión y condiciones de trabajo por parte de los buques
Fuente: fis.com







