El Niño eleva el nivel del mar y acelera la erosión de las playas en Ecuador

El calentamiento del océano ha elevado el nivel medio del mar más de 40 centímetros en gran parte de la costa ecuatoriana y supera los 50 centímetros en Esmeraldas. La combinación con aguajes, oleajes intensos y lluvias amenaza las playas, muelles artesanales y construcciones cercanas al litoral.

Las costas de Ecuador enfrentan una creciente amenaza por la combinación de un mar más elevado, pérdida de arena y episodios de oleaje intenso asociados al escenario de El Niño. El último informe del Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen), publicado en octubre, registra anomalías del nivel medio del mar superiores a los 40 centímetros en gran parte del litoral y de más de 50 centímetros en Esmeraldas.

El oceanógrafo Franklin Ormaza explica que el calentamiento del océano provoca la expansión térmica del agua, contribuyendo a elevar su superficie. En la región Niño 1+2, el informe registra anomalías de temperatura de hasta +5,2 °C. Esto significa que las mareas parten de un nivel más alto, por lo que el agua puede avanzar más tierra adentro y alcanzar zonas que anteriormente no eran afectadas.

Los impactos ya se observan en San Clemente y San Jacinto, en Manabí, donde el oleaje ha ocasionado daños en el borde costero. La preocupación se extiende a los muelles pesqueros artesanales, malecones, carreteras y construcciones ubicadas cerca de las playas. Ormaza advierte que la ocupación de espacios naturales del litoral incrementa la exposición de estas infraestructuras frente al avance del mar.

El especialista también advierte sobre la posibilidad de que enero y febrero sean meses críticos por la coincidencia del nivel elevado del océano, las mareas altas y la llegada de oleajes provenientes del norte, que pueden impactar estructuras costeras diseñadas principalmente para recibir olas del sur.

La erosión se intensifica con cada aguaje

Por su parte, el hidrometeorólogo Cristhian Paliz, docente de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí, explica que cuando el nivel elevado del mar coincide con mareas altas y oleajes fuertes, las olas pueden retirar grandes cantidades de arena y debilitar la base de las playas. Cada nuevo episodio encuentra una franja costera más vulnerable y puede profundizar la erosión.

El especialista menciona las afectaciones registradas en San Clemente, San Jacinto y San Alejo, en Manabí, así como el retroceso de la playa Delfín, en la parroquia Posorja, Guayaquil. El informe del Erfen también reporta eventos de oleaje en Manabí, Esmeraldas, Guayas y Galápagos, además de siete episodios de inundación costera asociados a aguajes en Guayas.

A este escenario se suma otro riesgo: el aumento del nivel del mar puede dificultar la evacuación de las aguas de lluvia hacia el océano a través de ríos y esteros. Cuando coinciden precipitaciones intensas y aguajes, el mar puede actuar como una barrera que retrasa el drenaje y favorece las inundaciones en sectores bajos.

Ante esta situación, Paliz recomienda mantenerse atentos a los avisos del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) y a los boletines oficiales, debido a que los aguajes pueden anticiparse mediante pronósticos.

El escenario evidencia que los impactos de El Niño no se limitan al calentamiento del océano y las lluvias: también comprenden el aumento del nivel del mar, la erosión costera y una mayor exposición de las poblaciones e infraestructuras asentadas en el litoral.

Fotografía: El universo de Ecuador

 

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