Ya es común y hasta casi tradicional que en el Mar de Grau, sucedan hechos de los que las autoridades se hacen de la vista gorda; empero, si se puede sacar rentabilidad, las normas y leyes conexas sirven para darle la legalidad que el caso amerita.
Decimos esto porque desde hace cierto tiempo, barcos atuneros ecuatorianos entran a Mar peruano amparados en una Ley, que los beneficia tácitamente. Y es que estos inician su faena de pesca gracias a las cuotas obtenidas a través de compras, y pagan una irrisoria suma de $50 dólares por descarga su materia prima en plantas peruanas y $70 dólares en puertos ecuatorianos.
La gestión toledista, con el llamado Ministro “multioficios” Javier Reategui Rosello, se implementó el Reglamento de Ordenamiento Pesquero del Atún, norma que descaradamente beneficia al vecino país del norte, (Ecuador) y donde se negoció buenos faenones, con caretas de convenios, convirtiendo al ex –Ministerio de Pesquería (hoy Producción) en una simple oficina de trámites, que con el cambio a la gestión aprista, los más grandes lobbys y subasta de normas, se hizo ahí. Quizá por ello, que las ridículas modificatorias que hizo en su momento Rafael Rey, fue una mera gestión, ya que en la práctica jamás se cumplió, ni nada cambio. Lo cierto es que los atuneros, panameños, ecuatorianos, mexicanos, venezolanos y estadounidenses, se zurraron en nuestro Mar, después de pescar nuestro tunido y comercializarlo en sus respectivos países. Ahora entendemos porque estos países son los que promueven desesperadamente la CONVENCIÓN DEL MAR.
Evidente es, que el Estado peruano, no promueve menos implementa las condiciones para que la industria peruana del Consumo Humano Directo, CHD, despegue y por ende se fortalezca en mercados nacionales y mejor aún en el internacional. Ahora, la conserva de Atún producida en el Ecuador, ingresa a nuestro país, OJO, libre de aranceles, impuestos y de trabas burocráticas, a estos invasores se les da la debida consideración para que puedan seguir haciendo lo que se les viene en gana. Sin embargo, cuando un productor peruano de conservas, intenta exportar su producto a Ecuador, surge una serie de problemas que los deja en estado de shock económico, puesto que las normas vigentes en ese país, son drásticamente proteccionistas al empresariado ecuatoriano y apuestan más por las facilidades a su sector a través del subsidio de combustible. Esa es la gran diferencia del avance atunero en el vecino del norte, lo que no sucede en el Perú donde la competencia desleal es promovida desde el mismo Ejecutivo, que aparte de mantener el precio de combustible tres veces más caro que del Ecuador, no hace nada por restringir el ingreso de pescado de china y de conservas de Atún ecuatoriano, que al final son SOBRA DE LAS SOBRAS DEL ATÚN.
Si bien es cierto, que el Ministro Piero Ghezzi, tiene la mejor voluntad de ordenar el sector pesquero y empresarial, pero sería bueno que considerara también, que la industria pesquera peruana, no vive de voluntades, sino de hechos reales y la verdad del caso es que LAS NORMAS DADAS QUE FAVORCEN A LOS ECUATORIANOS, DEBEN SUFRIR UN CAMBIO DE HECHO Y DERECHO, así como darles las condiciones del caso a nuestro empresariado que apuesta por industrializar el Atún en nuestro país, generando puestos de trabajo y divisas al país, sobre todo impulsar las condiciones necesarias en el caso del combustible, que les permita faenar acorde con la necesidad de materia prima.
Foto: Puerto de Manta-Ecuador
PERU PESQUERO con agallas para denunciar…

