El Niño de 1998 y el auge de la samasa: El pez que alcanzó un desembarque histórico en Perú

En 1998, mientras El Niño alteraba las condiciones del mar peruano, la samasa o anchoveta blanca protagonizó un auge pesquero: sus desembarques alcanzaron las 381 mil toneladas a escala nacional, un pico histórico señalado en los antecedentes de una investigación sobre esta especie (Bouchon, 2007). Durante la etapa madura del fenómeno, este pequeño pez extendió su distribución por todo el litoral del Perú. Al terminar el episodio, retornó a sus áreas habituales.

El cambio no fue únicamente geográfico. La expansión de la samasa durante El Niño de 1997-1998 estuvo acompañada de una mayor disponibilidad para la pesca. Según Bouchon (2007), el contraste con los registros previos es marcado: en 1996 se habían reportado alrededor de 31 mil toneladas capturadas en la costa peruana.

La experiencia dejó una pregunta relevante para el manejo del recurso: ¿qué condiciones del océano favorecen su presencia y cuáles limitan su abundancia? Una investigación en la bahía de Pisco, en el departamento de Ica, se propuso examinar esa relación a partir de variables como la temperatura, la salinidad y el oxígeno disuelto.

Un auge ligado a la transformación del mar

La samasa, también conocida como marqueta (Kner & Steindachner, 1867), cuyo nombre científico es Anchoa nasus, pertenece a la familia Engraulidae. Es un pez pelágico que habita en la columna de agua y cuya distribución comprende sectores del Pacífico oriental, desde México hasta Perú.

Los antecedentes recogidos en la investigación describen desplazamientos ocasionales hacia el Callao y Pisco. Sin embargo, durante la fase madura de El Niño de 1997-1998, su presencia se extendió a todo el litoral peruano.

Esa expansión, seguida por el retorno a sus zonas habituales al finalizar el evento, muestra la estrecha relación entre la especie y las condiciones del ambiente marino. El desembarque de 1998 constituye un antecedente excepcional para estudiar esa respuesta, aunque las capturas, por sí solas, no permiten determinar cuánto aportó cada factor ambiental al incremento.

Tampoco significa que cualquier nuevo episodio de El Niño vaya a reproducir aquel auge. Para comprender la disponibilidad del recurso, es necesario examinar las condiciones particulares del mar y su relación con la actividad pesquera.

La información podría servir para futuras evaluaciones de su hábitat potencial y para comprender mejor la relación entre su distribución espacial y los parámetros oceanográficos.

El interés también alcanza a la actividad económica. La captura, el manejo, la distribución y la comercialización de la samasa generan empleo. Además, esta especie aparece en faenas dirigidas a otros recursos: uno de los antecedentes citados en el texto la registró como captura incidental de la pesca de anchoveta, con una participación del 3 % en la captura analizada.

 

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