El Niño: El fenómeno climático que ha cambiado el rumbo de la historia durante siglos
Mucho antes de que la ciencia explicara su origen, los pescadores de Paita ya conocían a El Niño. Siglos atrás observaron que, hacia fines de diciembre, las aguas frente a la costa norte del Perú se calentaban más de lo habitual, disminuía la pesca de anchoveta y cambiaban los patrones de lluvia. Por ocurrir cerca de la Navidad, bautizaron este fenómeno como la Corriente del Niño, nombre que con el tiempo daría origen a uno de los eventos climáticos más estudiados del planeta.
El término apareció por primera vez en la literatura científica en 1892, cuando el capitán de marina peruano Camilo Carrillo lo presentó ante la Sociedad Geográfica de Lima. Décadas después, en 1969, el meteorólogo Jacob Bjerknes demostró que ese calentamiento era solo una parte de un sistema climático mucho más amplio: la Oscilación del Sur de El Niño (ENOS o ENSO), capaz de alterar el clima en todo el mundo cada tres a siete años.
Desde entonces se comprendió que un mismo fenómeno puede provocar inundaciones en Perú y Ecuador, sequías en Australia e Indonesia, alterar el monzón en India e incluso modificar el clima en África y América.
Sin embargo, la influencia de El Niño va mucho más allá del clima. Diversas investigaciones sostienen que este fenómeno ha contribuido al colapso de importantes civilizaciones. Hacia 2180 a. C., una prolongada sequía asociada al ENSO debilitó al Imperio Antiguo de Egipto, provocando hambrunas y conflictos internos (Floods, famines, and emperors en Basic Books, 2009). Siglos después, en la costa norte del Perú, la civilización Moche sufrió décadas de sequías seguidas de lluvias e inundaciones que destruyeron sus sistemas de irrigación, acelerando su decadencia.
Los estudios también relacionan prolongadas sequías entre los años 800 y 1000 d. C. con el colapso de varias ciudades de la civilización maya, cuyos gobernantes perdieron la capacidad de sostener la producción agrícola.
Uno de los episodios más devastadores ocurrió entre 1877 y 1878, considerado uno de los eventos de El Niño más intensos de los últimos cinco siglos. Sequías extremas azotaron India, China y Brasil, mientras las inundaciones afectaban la costa occidental de Sudamérica. Solo en India murieron millones de personas, una tragedia agravada por decisiones políticas que mantuvieron las exportaciones de alimentos pese a la escasez interna.
El evento de 1997-1998, el más intenso del siglo XX, confirmó nuevamente el enorme alcance del fenómeno, con inundaciones históricas en Perú y Ecuador, al tiempo que Australia e Indonesia enfrentaban severas sequías.
Hoy, más de un siglo después de que fuera descrito científicamente y tras siglos de observación por los pescadores peruanos, El Niño continúa siendo uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta, capaz de modificar ecosistemas, economías y sociedades enteras, recordando que un cambio en la temperatura del océano Pacífico puede desencadenar consecuencias a miles de kilómetros de distancia.







