Armada de Chile ordena cesar interferencias tras incidente entre ONG y pesquero en la Antártida
La Armada de Chile desplegó el remolcador ATF-60 Lientur al estrecho Bransfield para garantizar la seguridad en la zona, luego de que la nave Bandero, perteneciente a la Fundación Capitán Watson, colisionara con el buque Antarctic Sea, de Aker Qrill. El incidente ocurrió mientras la ONG intentaba obstruir faenas pesqueras reguladas por la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).
Según un comunicado de la Armada de Chile, la Capitanía de Puerto Soberanía recibió el 31 de marzo una denuncia radial emitida por el Antarctic Enabler, en la que se informaba que la nave Bandero “se encontraba realizando acciones tendientes a la obstrucción de la navegación de naves pesqueras que operan bajo las normas de la CCAMLR, llegando a efectuar un abordaje y poniendo en riesgo la seguridad de la navegación”.
“Por lo anterior, la Autoridad Marítima procedió a tomar contacto formal con la embarcación en cuestión, ordenando el cese inmediato de sus acciones. Asimismo, la Tercera Zona Naval despachó al lugar a la unidad naval Lientur, que se encuentra operando en el área, con el objeto de asegurar el libre desarrollo de las actividades en el sector”, señala el comunicado.
El documento agrega que la situación será puesta en conocimiento del Estado de bandera de la nave Bandero y de la administración de la CCAMLR. Además, la Autoridad Marítima continuará monitoreando el desarrollo de los acontecimientos, conforme a los protocolos y acuerdos suscritos por Chile en el marco del Sistema del Tratado Antártico y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Respuesta de Capitán Watson
La Fundación Capitán Watson declaró inicialmente, el miércoles 1 de abril, que se trató de una “colisión accidental” y reafirmó su compromiso con una “acción legal, responsable y no violenta en defensa de los ecosistemas marinos”. Sin embargo, posteriormente envió otra comunicación en la que afirmó que su nave “hizo contacto deliberado” con el buque de Aker Qrill tras haber emitido advertencias previas.
En este contexto, la ONG compartió en sus redes sociales el registro del contacto radial sostenido con la Armada de Chile. “Ustedes han afectado la seguridad de la navegación y el derecho de otros buques a realizar actividades lícitas, creando una situación de riesgo para la vida humana en el mar. Se les informa que se ha obtenido evidencia audiovisual de sus acciones, la cual será reportada a las autoridades pertinentes”, indicó la institución.
“El personal debe cesar toda interferencia y mantener una distancia segura y prudente de los buques dedicados a operaciones de pesca. El incumplimiento dará lugar a nuevas medidas y a la notificación a las autoridades de la República de Chile y a las instancias internacionales competentes. Por favor, acuse recibo por el canal 16. Cambio”, añade el mensaje radial.
Desde la nave Bandero, un tripulante respondió: “Estamos actuando bajo la Carta Mundial de la Naturaleza de las Naciones Unidas para proteger la integridad de este ecosistema. No reconocemos la ciencia de la CCAMLR, ya que no considera medidas preventivas ni el hecho de que las ballenas dependen del krill para su supervivencia. Hemos tomado todas las medidas necesarias para no causar daños personales; de hecho, nuestro barco resultó más afectado en la colisión”.
El tripulante agregó: “Hemos realizado campañas durante años y nunca hemos causado daño a nadie. Nuestro propósito no es poner en riesgo vidas humanas, sino defender el medio ambiente y a la humanidad. Esta debería ser la responsabilidad de todas las naciones encargadas de proteger este entorno, pero no lo están haciendo. Por eso intervenimos y buscamos visibilizar este problema. Lo que ocurre aquí es una bomba de tiempo ecológica. Este lugar no pertenece a Aker Biomarine ni a ninguna empresa pesquera”.







