Conservera Las Américas en venta por burocracia legal portuaria
Fueron otras épocas y económicamente pareciera que mejor para Tri Marine Internacional SRL, una de las mayores empresas de suministro de Atún en el mundo, que decidió retornar a Perú a inicios del año 2014, para adquirir Conservera de las Américas por US$ 10 millones, propiedad de AUSTRALGROUP, al considerar, como una magnifica estrategia por parte de ese grupo, la concentración de sus operaciones y direccionarlas hacia el centro del país, dándoles la oportunidad de reingresar a la industria pesquera peruana y que mejor en ésta, de la que inicialmente fueron accionistas y coadyuvaron en su crecimiento y éxito empresarial.
Conservera Las Américas, planta procesadora de Atún y pelágicos en Paita, es considerada una de las más importantes por su capacidad de producción, siendo éste el mejor fundamento para que Tri Marine Internacional SRL adquiera el 100% de sus acciones que le permitirá procesar solo productos de alta calidad destinados a los clientes preferidos en los países donde operan, y complementado a las demás instalaciones, podrán procesar para el mercado interno de Perú. Fue tan mínimamente estructurada, para que las operaciones de producción no sufran interrupciones que perjudiquen el buen desempeño de la empresa y por ende de la fuerza laboral con la que dispone.
Toda esta transacción tuvo un buen inicio pero un desastroso fin; a tres años y cuatro meses, conservera Las Américas, no puede hacer uso de su muelle, pese a contar con una habilitación autorizada por el Produce a través del SANIPES, dado a que el recurso a descargar es Atún proveniente de embarcaciones de bandera extranjera y hacerlo estaría incumpliendo lo establecido en la Ley N° 25943/2003 del Sistema Nacional Portuario. La suspicacia podría encerrar los lobbies a los que nos tiene acostumbrado el Produce, porqué es increíble que desconozcan una Ley como la de los Puertos y solo se limiten a entregar una simple autorización de uso, de algo que es por derecho y razón, parte de su propiedad; por lo que las descargas se efectúan en el Terminal Portuario de Paita o en el Muelle de la Base Naval.
Si bien es cierto, que ello afecta a la empresa, también es verdad que ésta aprovechando la coyuntura no procesa el túnido, menos genera puestos de trabajo; al contrario, la exporta en filetes embolsados a Ecuador. Expliquemos cómo y porqué.
La Resolución Ministerial 084-2015/PRODUCE (Establece normas complementarias que garanticen el abastecimiento de Atún a la industria de procesamiento pesquero del país) dice en su Artículo 3 acápite 3.1 “En caso que el desembarque se realice en puerto peruano, los armadores deberán descargar como mínimo el 30% de lo capturado por la embarcación durante la vigencia de su permiso de pesca e igual porcentaje para cada renovación”; y la supuestamente estafada empresa, compra el recurso descargado no la procesa porque más rentable es exportarla.
Veamos el punto 3.2, “en caso de otras modalidades de desembarque, los armadores de embarcaciones de bandera extranjera deberán entregar una cantidad del recurso Atún que equivale a 30% de capacidad de acarreo de la embarcación, durante la vigencia de su permiso de pesca e igual porcentaje para la renovación. En buen castellano significa, que obligadamente tienen que pasar por terminales portuario en Paita que dicho sea de paso son privados y donde las descarga se hacen en casi tres días con cuadrillas que cobran 20 dólares la hora; mientras que otros muelles están atados de pies y manos con un candado legalmente convenido.
Recalcar debemos, que las cuadrillas que laboran en los terminales portuarios, son hábiles en las descargas de fertilizantes y conteiner, pero en las de recursos pesqueros, no tienen facilidad en la manipulación y los días utilizados, en su mayoría tres, termina con el pescado no en buen estado como para considerarlos A1, además de hacerlo cerca a los fertilizantes que podrían generar contaminación directa en el recurso.
Esta situación, incomoda por supuesto, ha llevado a los directivos de Tri Marine, a poner en venta su planta conservera, sin haber hecho uso de ella, menos su muelle pese a haber sido rehabilitada.







