LA POLITICA DEL CANGREJO
En lo que va del año 2012, PERUPESQUERO se concentro como siempre, en la defensa de los recursos marinos, muy al margen de las denuncias periodísticas sobre los grandes negociados, que algunos diplomáticamente han optado por llamar “faenones”, quizá porque la palabrita es un poco más shick y no escandaliza, como cuando directamente se dice “negocios turbios”. La pesquería peruana desde hace más de 55 años, que ha sido violentada y lo peor de ello, es que los culpables son las autoridades que la dirigen apoyados por el poder empresarial, que con el correr del tiempo propicio un círculo vicioso donde se ha hecho tan común comprar resoluciones a la medida del cliente.No es sorprendente oír a los ministros y viceministros de gestiones pasadas y actuales, declarar para los medios de prensa, la ya conocida muletilla, “nuestro propósito es reordenar el sector”, cuando somos consientes que precisamente el sector pesquero, nunca estuvo ordenado y más aún cada año, el caos hace presa del mismo, situación que para los ojos de las autoridades era preferible ignorar y parchar con otra cantaleta, “comparado a otros países, nuestra pesquería ha avanzado a pazos agigantados”. Grosera comparación, si es que tomamos en cuenta sólo la política pesquera implementada en Chile y hasta en el Ecuador, países vecinos que justamente basaron sus líneas de bases y programas pesqueros en la experiencia peruana, que pulieron, hasta darle el nivel técnico y científico que en el Perú torpemente se evita implementar, ya que se antepone intereses empresariales y políticos.
Sólo para analizar y asimilar; Chile, que cuenta con 12 millas marinas, por adhesión a la Convención del Mar- CONVEMAR, extrae más Anchoveta y Jurel que Perú. Para ellos, no existen ni tratados ni convenios; pues a la hora de capturar los recursos, ignoran los requerimientos impuestos por organismos internacionales que resguardan, la sostenibilidad de los recursos pesqueros, como es el caso de la OROP y encima se dan el gusto de salir de su zona exclusiva de pesca, pescar recursos hidrobiológicos para declararlos como si fueran capturados dentro de su jurisdicción marítima. Esto sin contar con que atrevidamente, incursionan en nuestro mar, para realizar sus estudios científicos. Demás esta decir, que temerariamente acusan a nuestro país de la depredación de las especies marinas que ya no se pescan en sus aguas, cuando productivamente no pueden establecer, el porque exportan más si capturan menos. Es más desde hace muchos años, Chile, no le vende harina y aceite de pescado a ningún país del extranjero, pues utiliza esta materia prima como alimento para sus criaderos del Salmón. Ni hasta en esa situación, nuestros representantes tienen la condición de defensa, ni de nuestro mar menos de nuestros recursos.
Vayamos al norte, Ecuador; actualmente convertido en una de las grandes potencias atuneras, después de México, exhibe ante los ojos del mundo no sólo su gran flota nacional de barcos atuneros, sino también su flota de lanchas artesanales fabricadas con fibras de vidrio, destinándose su pesca en estado fresco y subproductos a mercados internacionales; sus puertos pesqueros con una infraestructura empresarial altamente desarrollada, sus muelles y desembarcaderos eficientes y una política no solamente preservacionista de la especie marina, sino también de inclusión social, donde involucra mano de obra calificada como no calificada. La pesquería del Atún en aguas ecuatorianas, que data desde 1991, ha evolucionado de tal manera, que propicia que sus gobernantes, implanten programas proteccionistas a su empresariado y pescador nacional, así como planes de contingencia de eliminación de actividades pesqueras, como es el caso de la pesca de arrastre. Consideramos de vital importancia ahondar un poco más en este punto.
El Presidente de Ecuador Rafael Correa, mantiene una posición de protección a la vida marina y a la fuente de trabajo del pescador artesanal y considerando que ya existía una flota de 100 barcos con redes de arrastre que se pegan a la base y que arrastran dentro de las 8 millas destruyendo el fondo marino, decidió eliminar esa actividad y para minimizar el impacto, de lo que califico como una actividad ilícita, dadas dentro de las reglas de juego, planteo propuestas técnicas y alternativas a la flota pesquera de arrastre industrial, asegurando que no había la intención de castigar a nadie, y que muy por el contrario dentro de su política pesquera se habían diseñado todo un paquete de alternativas, como la entrega de cupos por lo menos a 50 lanchas de las 100 existentes, para otro tipo de pesca, además de otorgarle una compensación a los empresarios que ya no quieran dedicarse a dicha actividad.
De estas dos posiciones políticas de países fronterizos, la nuestra no tiene punto de comparación, ni de carácter para expulsar a invasores de nuestra jurisdicción marítima pesquera, ni de valentía para hacer respetar los tratados y convenios internacionales, menos de protección a los actores de este sector que irónicamente es el segundo generador de divisas al erario nacional. Con la política implantada a priori por los gendarmes de la corrupción, las ilusiones de una pesca peruana camino al desarrollo, quedaron sólo plasmados en ofrecimientos de campañas electoreras, pues ni siquiera se encuentran recopilados en la famosa hoja de ruta que el mandatario peruano, asume respetar.
PERU PESQUERO con agallas para denunciar…
