{"id":24864,"date":"2022-04-18T23:06:00","date_gmt":"2022-04-19T04:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perupesquero.org\/web\/?p=24864"},"modified":"2022-04-18T23:06:13","modified_gmt":"2022-04-19T04:06:13","slug":"adulto-mayor-peruano-creador-de-la-flota-de-totora-mas-pequena-del-titicaca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.perupesquero.org\/web\/adulto-mayor-peruano-creador-de-la-flota-de-totora-mas-pequena-del-titicaca\/","title":{"rendered":"Adulto mayor peruano creador de la flota de totora m\u00e1s peque\u00f1a del Titicaca"},"content":{"rendered":"\n<p>Luciano Durano Coyla, usuario de Pensi\u00f3n 65 y heredero de la destreza de los uros, hace balsas en miniatura<\/p>\n\n\n\n<p>Igual que Manco C\u00e1pac en la leyenda, Luciano Vladi Durano Coyla vino al mundo sobre el Lago Titicaca, espec\u00edficamente en la isla flotante Toranipata. En su ADN, lleva impregnada la innata habilidad aimara de tejer la totora hasta transformarla en utilitarias formas que alcanzan su m\u00e1xima expresi\u00f3n en resistentes embarcaciones lacustres.<\/p>\n\n\n\n<p>Como buen heredero de la tradici\u00f3n de los uros, a sus 75 a\u00f1os, \u00e9l es un astillero viviente que hoy se dedica a la fabricaci\u00f3n manual de vistosas balsas de totora en miniatura, que son la debilidad de los turistas nacionales y extranjeros, quienes poco a poco van volviendo a Puno tras el frenaso causado por el coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>Usuario del programa social&nbsp;Pensi\u00f3n 65, Luciano disfruta haciendo las peque\u00f1as naves con manos y pies. S\u00ed, con pies, porque solo pis\u00e1ndola puede amarrar la totora previamente cortada y cuyo largo no supera los 30 cent\u00edmetros. En el&nbsp;centro poblado Jayllihuaya, en uno de los extremos de la ciudad de Puno que colinda con el lago navegable m\u00e1s alto del mundo, Luciano pasa largas horas confeccionando las enanas balsas sobre una manta, con las nubes como techo, entre su habitaci\u00f3n y una especie de desv\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras arma las mini balsas su mente regresa a ese flotante tercero de primaria del que jam\u00e1s pas\u00f3. Sin propon\u00e9rselo, en cada atado recuerda a la profesora \u201cgringa\u201d que le ense\u00f1\u00f3 a sumar.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso regresiona m\u00e1s. Vuelve a ser ni\u00f1o con cada barquito. Siente como ni\u00f1o. R\u00ede como ni\u00f1o. Para dar en la yema del gusto de los ni\u00f1os hay que ver el mundo como ellos. \u201cMis ocho nietos me aman. Les hac\u00eda balsitas y se las regalaba como juguetes\u201d, dice Luciano, convencido de que, aunque seamos grandes y paguemos cuentas, todos llevamos un ni\u00f1o dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoci\u00f3 a su esposa Francisca en la escuela de la \u201cgringa\u201d y los padres se encargaron de casarlos, tal como manda la cosmovisi\u00f3n aimara, arraigada en las islas flotantes. Tuvieron un hijo y dos hijas, y se entienden a la perfecci\u00f3n. Luciano va una vez a la semana a las islas flotantes que lo vieron nacer para vender sus balsas en miniatura. Rema extensas horas e invierte todo el d\u00eda. Cuando Francisca no lo puede acompa\u00f1ar, el viaje se le hace a\u00fan m\u00e1s largo y tedioso. Ni las mantas o tapetes cuidadosamente bordados por ella pueden reemplazarla. De tanto en tanto, Luciano tambi\u00e9n ofrece en venta el arte de su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>El pescador artesano<\/p>\n\n\n\n<p>Ser el segundo de 12 hijos implic\u00f3 para Luciano tempranas responsabilidades. Harto de ver acongojada a su mam\u00e1 por la falta de comida para todas las bocas de la casa, un buen d\u00eda, siendo a\u00fan menor de edad, decidi\u00f3 salir de pesca y se fue hasta el borde del&nbsp;Lago Titicaca&nbsp;que ba\u00f1a al distrito pune\u00f1o de&nbsp;Capachica. Le fue tan bien que pudo concretar el ansiado trueque de papa por carachi. Desde entonces y durante varios a\u00f1os replic\u00f3 esa pr\u00e1ctica y su madre dej\u00f3 de llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y los a\u00f1os pasaron y su vida dio un giro. \u201cLa pandemia nos ha fregado mucho. Ya no vienen tantos turistas como antes. Yo vendo mis balsitas a 3 soles cada una, y en una jornada me salen unas 15. Los \u2018gringos\u2019 pagan y compran m\u00e1s que los de Lima\u201d, asegura Luciano, quien arma una balsita en dos horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprendi\u00f3 a trabajar la totora en 1970, mirando c\u00f3mo lo hac\u00edan sus paisanos. Primero se volvi\u00f3 un experto construyendo las grandes balsas que son asombro de propios y extra\u00f1os, y que emulan a las portentosas naves fenicias. \u201cHacer embarcaciones de totora es tradici\u00f3n del pueblo aimara. Yo llevo eso en la sangre\u201d, comenta orgulloso.<\/p>\n\n\n\n<p>Rememora sus a\u00f1os de juventud cuando se iba y ven\u00eda de Puno a la&nbsp;pen\u00ednsula de Capachica&nbsp;navegando sin cansarse. Hoy dosifica las fuerzas porque los a\u00f1os le pasan factura. La vista ya le juega malas pasadas y de noche no puede fabricar sus miniaturas. Pero no se autojubila y tampoco renuncia a esa sonrisa que r\u00e1pidamente lo vuelve amigo de las c\u00e1maras. \u201cHay Luciano para rato\u201d, asegura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La vida del hombre que hoy es el creador de\u00a0la flota m\u00e1s peque\u00f1a de balsas del Titicaca\u00a0siempre ha estado ligada al lago, y seguramente as\u00ed seguir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Andina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luciano Durano Coyla, usuario de Pensi\u00f3n 65 y heredero de la destreza de los uros, hace balsas en miniatura Igual que Manco C\u00e1pac en la leyenda, Luciano Vladi Durano Coyla vino al mundo sobre el Lago Titicaca, espec\u00edficamente en la isla flotante Toranipata. 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