Perdidos en altamar: Tenían alimentos para cinco días, pero se perdieron por 16

Los ruegos que Juana Isabel Balón le realizó a ‘Cristo Pescador’ para que su hermano Luis sea encontrado con vida dieron resultado. “Yo le clamé, le imploré para que se me haga el milagro. Estaba segura de que mi ñaño regresaría a casa”, dijo entre lágrimas la mujer tras enterarse que los habían encontrado.

Los pescadores Luis Balón, Luis Piloso y Luis Bejeguen, oriundos del puerto de Santa Rosa (Salinas, en la provincia de Santa Elena), quienes estaban desaparecidos en el mar desde el 4 de abril de 2023, fueron finalmente hallados vivos la mañana del pasado jueves. El barco de nombre Polar 9, los rescató.

Cuando Juana Isabel se enteró de lo que ella considera un milagro se postró frente a la imagen del Cristo y lloró varios minutos. En su sollozo agradeció al santo por haber hecho realidad su pedido.

“Yo nunca perdí la fe, mi corazón me decía que lo encontraríamos. Cada día que pasé sin saber nada de mi hermano fue un sufrimiento enorme. Gracias a Dios y a ti mi ‘Cristo Pescador’ por haberlo devuelto sanos y salvo”, decía en su llanto la fémina tras la noticia del rescate.

Los tres pescadores navegaban en la lancha ‘María de la Asunción’. Su periplo en el mar para la captura de dorados (peces) estaba prevista que no durase más de tres días. Pero habían transcurrido no más de 24 horas cuando las hélices del motor fuera de borda se dañaron. Entonces la embarcación empezó a navegar sin rumbo.

Desde ese momento, empezó una gran odisea para los tres artesanos. El agua dulce y la poca comida que tenían comenzó a escasear, mientras los días pasaban. Perdidos en la inmensidad en el mar, sufrían también en la noche porque temían que en la oscuridad algún barco les impacte y destroce a la ‘María de la Asunción’.

“El agua dulce de la lluvia nos salvó, cogimos en balde para tener de reserva. Con eso pudimos sobrevivir todos estos días. Gracias a Dios volví a mi tierra, temía no poder ver de nuevo a mis familiares”, dice el capitán de la lancha, Luis Piloso.

Luis Balón, otro de los náufragos, comentó que al verse solos en el océano, empezaron a racionar, desde el primer día del percance del motor fuera de borda, la provisión de alimentos con la que salieron.

“Se comía un poquito una vez al día. La idea era que lleváramos por lo menos algo al estómago todos los días. Fue muy duro. Cuando nos encontraron, ya estábamos sin provisiones. Parecía que el mar iba a ser nuestra tumba, pero el milagro de volver a casa se cumplió tras tantos días botados en altamar”, manifiesta Balón.

Mientras que en tierra, la alegría por recibir a los pescadores, luego de recibir la noticia del rescate, fue enorme la noche del jueves en la rada del puerto de Santa rosa.

Los gritos emocionados resonaban en el momento en que los desaparecidos volvieron a pisar el suelo de su localidad. En el recibimiento estuvo presente el prefecto de Santa Elena, José Daniel Villao, autoridad que impulsó la búsqueda de los pescadores.

“Es maravilloso volver a abrazarlos. Casi siempre que ocurren desapariciones en el mar por más de diez días, ya los pescadores no retornan vivos. Esta vez ha sido diferente, por eso Santa Rosa celebra con felicidad este hallazgo”, comentó José Palma, un allegado del pescador Luis Piloso.

Fuente: Expreso Ecuador

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