La ciencia está desconcertada con el fenómeno de La Niña

Algo raro está ocurriendo con el fenómeno de La Niña, que enfría las aguas en el Pacífico ecuatorial. Su comportamiento no se corresponde con lo que predicen los modelos. Es decir, va un poco a su bola. La comunidad científica está desconcertada. De hecho, desde la Agencia Nacional del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) no se descarta que el evento se mantenga activo durante el próximo otoño e invierno. Si se confirma sería el tercer año consecutivo, algo que solo se ha producido tres veces desde 1950.

Esta anomalía tiene mucha relevancia para Galicia. Aunque junio está siendo un poco más húmedo de lo esperado, durante el 2022 ha llovido menos de lo previsto. De hecho, la comunidad gallega sigue en prealerta por sequía.

La Niña tiene correlación estadísticamente significativa con las altas presiones al norte de la Península. Cuando el anticiclón de las Azores se sitúa entre Irlanda y Galicia suele ejercer de bloqueo y desvía las borrascas hacia el extremo norte o sur. Esto es lo que ha pasado durante este año. Y no es la primera que ocurre algo así en la comunidad gallega. La Niña jugó un papel importante en la sequía que se registró en el 2011, un año en el que hubo 10 meses secos o muy secos. La situación se prolongó también durante el primer trimestre del 2012.

La Niña es un fenómeno natural que se produce cuando los vientos alisios que se soplan en el Pacifico de este a oeste se intensifican. Ocurre justo lo contrario que con El Niño, cuando los alisios se debilitan y las condiciones en el océano se invierten. Pero como todos los demás mecanismos de regulación climática sufre los efectos del calentamiento global de origen humano. “El cambio climático antropogénico acrecienta los efectos de los fenómenos de origen natural, como La Niña, e incide cada vez más en las condiciones meteorológicas, en particular mediante una mayor intensidad del calor y las sequías y el riesgo conexo de incendios forestales, así como los diluvios y las inundaciones sin precedentes”, afirmó Petteri Taalas, Secretario General de la Organización Mundial de Meteorología.

Otra de las consecuencias asociadas a La Niña es el aumento de la actividad ciclónica tropical en el Atlántico. Todas las previsiones apuntan a que esta temporada será muy activa. Una predicción que Galicia debe vigilar ya que en los últimos años se ha visto que algunas de las tormentas convertidas en huracanes se desviaron hacia el norte.

La meteorología es una ciencia de sensaciones y la memoria que almacena las condiciones atmosféricas no funciona demasiado bien. Por ello, resulta muy fácil hacerse una idea equivocada de lo que sucede con el tiempo. Sin embargo, los números suelen poner las cosas en su sitio. Junio está siendo inestable y muchos gallegos pueden haber olvidado de dónde venimos. La Agencia Estatal de Meteorología informó ayer de que la primavera ha sido muy cálida y muy seca.

La anomalía positiva de temperatura en Galicia ha sido de 1,2 grados respecto al valor climatológico del período 1961-2022. La media se disparó en el mes de mayo, el segundo más cálido de la serie histórica, solo superado por el del 2020. En el interior de la comunidad se alcanzaron los 40 grados y en las provincias atlánticas 34, 3, por ejemplo, en Vigo.

La primavera ha permitido descubrir experimentalmente de qué va el cambio climático. El calentamiento global provoca que ascienda la temperatura media mundial. Desde la época preindustrial ha aumentado 1,1 grados. Pero esa media anual no sube de manera progresiva, sino que crece a través de episodios de altas temperaturas concretos en lugares específicos. Esto es justo lo que ha pasado con la estación primaveral en la comunidad gallega. Además, se ha podido comprobar los efectos cuando la anomalía térmica se coloca por encima del grado.

La Aemet también recordó que España sigue en situación de sequía meteorológica. Desde el 1 de octubre hasta hoy ha llovido un 25 % menos. La primavera terminó muy seca en el tercio norte y muy lluviosa en el área mediterránea. De hecho, Galicia fue la comunidad donde menos llovió.

Si la precipitación se comportó justo al contrario de lo que suele ser normal en España ha sido por el papel que ha estado ejerciendo el anticiclón de las Azores. Durante la primavera ha desviado las borrascas más al sur de lo normal. Las bajas presiones descargaron en Andalucía y el Levante, justo donde el agua hacía más falta.

Además, la Agencia Estatal de Meteorología publicó, con motivo del comienzo del verano astronómico, la previsión para los próximos tres meses. No hay sorpresas, ya que indica que serán más secos y cálidos de lo habitual. De hecho, el pronóstico destaca que la ausencia de lluvia será más notable en el norte peninsular.

Cuesta muy poco creer que el período estival en Galicia pueda ser caluroso y seco. Bastaría algo de inercia para que así sea. Sin embargo, han aparecido nuevos elementos que actúan en la dirección contraria y que deben tenerse en cuenta. Las anomalías positivas en la temperatura del agua que se están registrando actualmente frente a la Península y la costa noroeste de África suelen debilitar el sistema de altas presiones. Esta sucediendo ya en este junio, un mes húmedo. Por ello, la última palabra de lo que ocurrirá durante los próximos meses en Galicia la tendrá el anticiclón. Basta fijarse en él para saber qué va a pasar, al menos a medio plazo.

Las previsiones estacionales son lo que son, más experimentales que otra cosa. Y la atmósfera es impredecible casi siempre. En cualquier caso, hay que recordar que es un producto cada vez más demandado por ciertos sectores, como el turismo. Además, la ciencia busca mejorar el conocimiento a prueba de ensayo y error.

Fuente: La Voz de Galicia

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